Información

Procedencia:
Portugal-España
Sello:
Glitterbeat

La alianza entre Lina y Raül Refree (Raül Fernández Miró) apunta muy alto. Por una parte, porque él, el barcelonés Raül, productor y multiinstrumentista (en cuyo currículo como músico indie aparecen Cornflakes, Romodance, Sitcom, Élena y su apuesta más personal, Refree, entre las bandas donde militó), lleva años siendo el timón de algunos de los más interesantes proyectos de renovación musical de nuestra escena (y, por extensión, de la europea). Lo ha hecho estableciendo lozanos puentes entre la música de raíz y la canción de autor, en iniciativas que ha tratado, mimado, con calma y una mentalidad de artesano, con oficio, en producciones minimalistas que buscan, sobre todo, señalar lo esencial.

Ejemplos: Silvia Pérez Cruz en el inicio de su etapa post-Las Migas, a la que relanzó al coproducir el álbum “11 de noviembre” (2012) y consolidó con “Granada” (2014); Rosalía, con quien elaboró su primer disco, “Los Ángeles” (2017), antesala del éxito global de “El mal querer”; o, el mismo año, Rocío Márquez y su “Firmamento”; siguiendo con la “Antología del cante flamenco heterodoxo” (2018) de El Niño de Elche y rematando con Rodrigo Cuevas y su “Manual del cortejo” (2019). En su nutrido currículo de producciones y coproducciones figuran más nombres de peso, como Kiko Veneno, Josele Santiago, Lee Ranaldo, Christina Rosenvinge, Els Pets o Maria Rodés.

Y por la otra parte, en esta iniciativa dual encontramos a la portuguesa Lina (Carolina Rodrigues), estupenda intérprete de fado con formación clásica y toda una experta en (y devota de) la legendaria Amália Rodrigues, que impresionó a Refree cuando este la escuchó cantar en el Clube de Fado de Lisboa. Lo hizo hasta tal punto que le propuso desarrollar un proyecto conjunto. Dicho y hecho: Lina seleccionó algunos clásicos de su idolatrada Amália e inmediatamente ella y Raül empezaron a trabajar en el estudio. Él enmarcó la voz de ella en nubes analógicas, con arreglos brillantes y un enfoque casi espectral casi nunca antes probado, más pendiente de la emoción que de la geografía, dando al fado una visión electrónica que subraya su condición universal. A veces, para hacer historia hay que romper las reglas. El resultado, “Lina_Raül Refree”, de enero de 2020.