
Estos californianos de Sacramento (aunque actualmente afincados en Nueva York), además de un quebradero de cabeza durante años para los que los intentaban buscarlos en Google, son uno de los principales referentes de la vertiente más bailable del revival post-punk. Con “Louden Up Now” (2004) empezaron a ser conocidos en todo el mundo (un año antes su single “Me And Giuliani Down By The School Yard [A True Story]” había abierto esa puerta), gracias también a unos conciertos tan salvajes como divertidos, inolvidables, donde transitaban por la línea que divide la diferencia entre disco y punk. Llevan veinte años asegurándose de que el boca a boca hace el resto. Y lo ha hecho y sigue haciendo: quien los ve por primera vez en directo, tanto ayer como hoy, automáticamente se convierte en fan /portavoz / recomendador. Atrevidos, aunque ya con tres décadas a la espalda (se formaron en 1996), continúan experimentando, como muestra su último LP, “Let It Be Blue” (2022), donde hasta mezclan guitarras acústicas y melancolía con el mismo alegre abandono que hace casi una década y media les hizo zambullirse en el afro-funk en el álbum “Thr!!!er” (2013).