
Kula Shaker se han erigido en uno de los más relevantes paladines del rock retro. De hecho, lo vienen siendo desde el minuto uno de su trayectoria, ya que su primer LP, “K” (1996), se convirtió en el álbum de debut que más rápidamente se vendió en el Reino Unido desde el debut homónimo de Elastica el año anterior. Aunque ahora suena a ciencia ficción, tras el descenso ventas físicas de los discos, en solo su primera semana en la calle de “K” se despacharon nada menos que 105.768 copias. Llegó también al # 1 de las listas británicas y entró en el Billboard 200 estadounidense.
Entre aquel 1996 y 1999, cuando los años dorados del britpop, Kula Shaker fueron una máquina imparable de hits, con canciones como “Tattva”, “Hey Dude”, “Govinda”, “Hush” y “Sound Of Drums” escalando hasta el Top 10 de la lista británica de singles. Psicodelia de guitarras envolventes que pescaban en el caladero de finales de los sesenta y principios de los setenta (en ese sentido, ¿se puede ser más explícito que titulando una canción, la décima de su primer disco, “Grateful When You’re Dead / Jerry Was There”?) y abrevaban en un misticismo indio entendido a la manera del rock alternativo del momento. Funcionó, vaya que si funcionó. De hecho, también con su segundo disco, “Peasants, Pigs & Astronauts” (1999), entraron en el Top 10 británico. Que tras ese álbum decidieran separarse durante ocho años no impidió que al regresar con “Strangefolk” (2007) y “Pilgrims Progress” (2010), con un punto más maduro que su fase noventera, las listas volvieran a acogerlos con los brazos abiertos. En 2016 celebraron su 15º aniversario con “K 2.0” (otro que fue al Top 40) y desde entonces han lanzado el doble “First Congregational Church Of Eternal Love And Free Hugs” (2022), “Natural Magick” (2024) y “Wormslayer” (2026).