Emel Mathlouthi

Emel Mathlouthi

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Las trabas no han conseguido frenar la carrera de la excepcional Emel Mathlouni, al contrario, la han relanzado. Es ella una cantante que, bajo la influencia inicial de Joan Baez, Elisa Serna o el egipcio Sheikh Imam, nunca ha temido romper esquemas ni expresarse con claridad y valentía, y con orgullo, sobre los derechos sociales y la dignidad. La tunecina empezó a componer canciones con base de guitarra y mensaje político cuando era una estudiante, a mediados de la primera década de este siglo. Poco después, en 2008, ya se las habían censurado en las radios de su país por orden gubernamental. Se fue a París, desde donde publicó su álbum de debut, “Kelmti Horra” (2012), que mezclaba sus orígenes folk y el rock entendido a la natural manera del Magreb y Oriente Medio con una rebaba electrónica inspirada en Björk y Massive Attack. Resultado: un éxito masivo que desparramó himnos no oficiales que desde Francia llegaron hasta Egipto, convirtiéndola en la voz de la Primavera Árabe, como antes lo había sido de la Revolución del Jazmín tunecina. Estábamos, y seguimos estando, ante una especie de nieta contemporánea de Cheikha Rimitti, aquella pionera que enchufó electricidad al Magreb, y cuyos mensajes de liberación y de resistir sin miedo la han llevado a girar por el mundo. “Somos gente libre que no tiene miedo. Somos secretos que nunca mueren. Somos la voz de aquellos que resisten”.

Fue en 2015 cuando representó a su país en la ceremonia de los premios Nobel de La Paz, al recaer el galardón en cuatro organizaciones de la sociedad civil tunecina. Dos años más tarde llegó su segundo álbum, “Ensen”, aplaudido por la crítica internacional y en el que profundiza en la libertad creativa que le aporta la electrónica. Un aire y unos colores nuevos. Al respecto, dijo: “Este género te da posibilidades infinitas, te hace sentir como un químico que estuviera en un laboratorio buscando fórmulas para hacer algo que tenga una relevancia y sea diferente”. En “Ensen”, producida por Valgeir Sigurðsson (Bjork, Sigur Rós), Emel mezcla sonidos grabados a partir de instrumentos tradicionales tunecinos como el bendir (percusión) o el laúd (guitarra) con ritmos contundentes de sintetizadores. Y en 2019, turno para su tercer LP, “Everywhere We Looke Was Burning”, continuador de la senda trip-hopera que marcó su antecesor y que fue descrito así en “The Rodeo”“Dentro de su batalla de letras suaves e instrumentales intensos, la voz de Emel Mathlouthi es una revolución. La sinceridad de las luchas de nuestra cantante se filtra a medida que te envuelves en todos sus sentimientos”. Por último, en octubre de 2020 ha sacado "The Tunis Diaries", un doble EP sobre cuya génesis ha dicho lo siguiente: “Lo grabé en la primavera de 2020, inmersa en un sentimiento de nostalgia y recuerdos, rodeada de flores silvestres, pájaros cantando y cielos azules. Se trata de un proyecto íntimo que captura cómo pasé gran parte de mi encierro y que terminó siendo mucho más profundo de lo que jamás imaginé, un viaje único que me enseñó mucho sobre mí, mi familia y mi generosidad”.