
La colombiana (residente en Canadá) Lido Pimienta ya tiene en la calle su nuevo disco, “Caribenya”, publicado en el sello Anti, distribuido en España por PIAS. Un álbum que nos presentará en directo el 2 de noviembre en Barcelona (Upload) y al día siguiente, el 3, en Madrid (Villanos).
“Caribenya” es un álbum, el quinto de su carrera, que Lido define como una propuesta divertida y arraigada en la resistencia, la reconexión cultural y el gozo colectivo, buscando descolonizar los sonidos tradicionales para abrazar una visión global con una esencia caribeña. “Alguien me dijo que hacer un disco con música clásica iba a ser imposible para mí, en plan “solo los europeos podrían hacer algo así”, y con ‘La belleza’ lo logré. ‘Caribenya’ es la contrapartida a eso, un sitio donde soy menos cerebral y hay más diversión”, ha comentado. Ah, y sobre el título, “Caribenya”, decir que es una mezcla entre Caribe y Enya, pues Lido es una gran fan de la cantante y compositora irlandesa.
Se trata de un disco que sincroniza todas las influencias de Pimienta en un momento cumbre de su arte. Sus vínculos creativos con las exuberantes sinfonías clásicas de su predecesor “La belleza” (2025) y con el estilo electrocumbia rebajada del que vino antes, “Miss Colombia” (2020), se fusionan en “Caribenya” con melodías ambientales, sensibilidad pop y ritmos dembow arraigados en una política personal. Creado con una gran cantidad de colaboradores, incluyendo al colectivo mexicano de cumbia Turbo Sonidero y Arrabalero de Grupo Jejeje, las canciones se resisten a ser desplazadas, ya sea emocionalmente (la etérea y ambiental “Libélula”, donde canta sobre sanar un corazón roto en la naturaleza y seguir creciendo) o geográficamente (el elevado tema experimental dembow que cierra el álbum, “No me quiero ir”, donde se niega a abandonar su amor o su tierra). Todas irán llegando y mostrándose. De momento ya ha salido el primer single de adelanto “Tóxica”, construido sobre una base rítmica que evoca lo afrocaribeño desde un halo electrónico, mientras la letra hace referencia a esos vínculos dañinos (tóxicos) que surgen de las inseguridades y la manipulación, convirtiéndose en un canto a la autonomía emocional.
Entre las primeras reacciones que ha provocado “Caribenya” está esta de The New York Times, que lo define como “un álbum para romper estereotipos y con el que ha encontrado un salvavidas, un trabajo con el que busca ofrecer una representación más cálida y compleja de la cultura caribeña. Su creación le ha ayudado a redescubrir la belleza de vivir”. O esta de The Guardian, donde han escrito que “su sonido invita tanto a mover las caderas como a una alegre resistencia”. En ese mismo artículo el medio británico recuerda que Lido se impuso con su segundo álbum, “La Papessa” (2016), al legendario Leonard Cohen en el premio Polaris al mejor disco canadiense del año (en aquel ejercicio Cohen había sacado “You Want It Darker”, el último LP suyo que vio la luz antes de su muerte), y que desde entonces no ha parado de hacer discos rebosantes de energía y ajenos a las etiquetas de género, que destilan indignación ante el racismo, el colonialismo, la misoginia y las expectativas de la industria musical.
