
El soulman estadounidense Lee Fields actuará el 24 de enero en Gijón (Teatro Albéniz) y no en Oviedo, como se había anunciado en un principio. He aquí el comunicado de la sala ovetense donde se explica el motivo de este cambio:
“Ante la incertidumbre generada estas últimas semanas en Kuivi Almacenes, hemos decidido trasladar el concierto de Lee Fields a otro recinto. Nuestro objetivo es garantizar al 100 % que podáis disfrutar del artista en las mejores condiciones, por lo que el evento se celebrará finalmente en el Teatro Albéniz de Gijón, manteniendo la misma fecha y hora.
Las entradas anticipadas ya adquiridas para la sala de Oviedo siguen siendo válidas para la de Gijón. Quienes deseen la devolución de su importe deben contactar con el punto de venta donde las compraron en un plazo máximo de quince días.
Sabemos que muchos estabais deseando volver a Almacenes Industriales y también nos hubiera gustado poder mantener esta fecha sin cambios. Esperamos que Kuivi Almacenes pueda seguir adelante y vernos allí próximamente".
El resto de la gira de Lee Fields se mantiene tal y como se anunció, con los siguientes conciertos: el 20 de enero, Bilbao (Kafe Antzokia); el 21, San Sebastián (Dabadaba); el 23, Zaragoza (Sala López); el 25, Santiago de Compostela (Sala Capitol); el 27, Madrid (But); el 28, Sevilla (Sala X); el 29, València (16 Toneladas); y el 31, Barcelona (Razzmatazz 2).
Como es bien sabido, la fiera voz de Lee Fields es un ejemplo, un modelo, de magisterio. Hablamos de uno de los pocos intérpretes de soul en activo y en plena forma que ya publicaban música en los años sesenta, dejando al margen quienes pueblan el circuito de “oldies goldies”. Y es que el fuego de Lee Fields sigue llameando y él, con los años sin pesarle (nació en 1950, en Wilson, Carolina del Norte), sigue exprimiendo su presente con absoluto gozo.
Eso no quiere decir que no mire hacia atrás, claro, porque su catálogo es bien prolífico desde finales de la década de los sesenta. Fue entonces cuando empezó a amasar desde funk a lo James Brown hasta blues lo-fi o soul sureño contemporáneo. Su principal base de fans se situó en los años setenta entre los fanáticos del funk, gracias a una serie de singles para pequeños sellos (a lo largo de su trayectoria ha grabado para una docena) que se convirtieron en populares objetos de culto y coleccionismo. Le apodaron “Little JB” porque su look, su manera de cantar y su groove caminaban paralelos a los de Mr. Brown.
Renació luego en los noventa reconvertido en cantante de soul-blues a pleno pulmón, un bombazo del circuito sureño que derretía al público femenino. Pero ese mundo se le quedó pequeño al final de la década, por el reclamo que de su nombre hacían famosos compatriotas hip hoperos fans de sus sampleados (como J. Cole y Travis Scott, nada menos) o británicos que militaban en los rare grooves. Y así, erigido en luz que iluminaba el deep funk con nuevos singles que igualaban, y a veces hasta superaban, sus listones de los setenta, renovó su crudeza y energía. Desde “Problems” (2002) y hasta “Emma Jean” (2014) no ha paró de enlazar grabaciones fetén que lo situaron, dentro del revival del clasicismo negro, en lo alto de la cima. Y ahí se ha mantenido, sin perder pistonada: sus tres últimos LPs lo atestiguan, “It Rains Love” (2019), “Let’s Get A Groove On” (2020) y “Sentimental Fool” (2022), así como el single que sacó en junio de 2023 con las canciones “Waiting On The Sidelines” y “You Can Count On Me”. Es el presente que decíamos que exprime, el filete de sus conciertos. El de una especie de último mohicano, que se ha quedado al frente del fuerte (tras fallecer Sharon Jones, que fue corista suya, y Charles Bradley, a quien se llevó con él en su primera gira), todavía alzando la bandera.
